Decía Einstein que sólo existen dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Pero… ¿qué pasa con la curiosidad de un niño?
Todos hemos hecho preguntas de esas que casi provocan el desmayo de los que estaban a nuestro alrededor, del estilo de “Mamá, ¿papá y tú hacéis el amor?” o “si os casasteis en Junio, y los niños están nueve meses en la barriga…¿yo por qué nací en Diciembre?”.
También hay preguntas del tipo “¿los cocodrilos tienen pito?” (ojo, que reconozco que a estas alturas la sexualidad de algunos animales sigue siendo una incógnita para mí) o “¿por qué la niña tiene las bragas manchadas de sangre?”.
Cuando era pequeño robaron en mi casa y yo, reconocido cagón, le preguntaba a mis padres que si los ladrones se podían disfrazar de ellos y entrar en casa sin que yo me diera cuenta (porque yo no soy desconfiado, oye).
Más contemporáneamente, a Mandarina (la niña que no mira, sino que sospecha) le ha dado por las “preguntas herejes”: llámese a esas preguntas que, en casas como la mía (en las que las opiniones son tan firmes como opuestas) provocan un incómodo silencio.
Mamá, ¿quién ha hecho el mundo?
Por lo visto en el cole le han comentado que lo hizo Jesús, con lo que ella ha deducido, por lógica aplastante, que Jesús es un mago, con el consiguiente estupor de mi abuela. Ya verás como a alguno se le ocurra contarle el truco de los panes y los peces…
Además, me llegan por las ondas robadas wi-fi los enaltecimientos de la patria y sus consecuencias posteriores, así que ya me sé lo que me toca…
Queridos Reyes Magos, como ya debe ser Navidad en El Corte Inglés, este año quiero un bozal…
Todos hemos hecho preguntas de esas que casi provocan el desmayo de los que estaban a nuestro alrededor, del estilo de “Mamá, ¿papá y tú hacéis el amor?” o “si os casasteis en Junio, y los niños están nueve meses en la barriga…¿yo por qué nací en Diciembre?”.
También hay preguntas del tipo “¿los cocodrilos tienen pito?” (ojo, que reconozco que a estas alturas la sexualidad de algunos animales sigue siendo una incógnita para mí) o “¿por qué la niña tiene las bragas manchadas de sangre?”.
Cuando era pequeño robaron en mi casa y yo, reconocido cagón, le preguntaba a mis padres que si los ladrones se podían disfrazar de ellos y entrar en casa sin que yo me diera cuenta (porque yo no soy desconfiado, oye).
Más contemporáneamente, a Mandarina (la niña que no mira, sino que sospecha) le ha dado por las “preguntas herejes”: llámese a esas preguntas que, en casas como la mía (en las que las opiniones son tan firmes como opuestas) provocan un incómodo silencio.
Mamá, ¿quién ha hecho el mundo?
Por lo visto en el cole le han comentado que lo hizo Jesús, con lo que ella ha deducido, por lógica aplastante, que Jesús es un mago, con el consiguiente estupor de mi abuela. Ya verás como a alguno se le ocurra contarle el truco de los panes y los peces…
Además, me llegan por las ondas robadas wi-fi los enaltecimientos de la patria y sus consecuencias posteriores, así que ya me sé lo que me toca…
Queridos Reyes Magos, como ya debe ser Navidad en El Corte Inglés, este año quiero un bozal…