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viernes, 23 de enero de 2009

Mierda, ya es otra vez febrero.
¡JoderQué tarde voy a llegar!

Se anuncian lluvias de palos para aquél que decida contarme lo buena que es la vida del estudiante. Llegan las entregas de informes de prácticas, de trabajos, días infinitos en la biblioteca, de exámenes non-stop. Días de tener que pensar en cuestión de segundos en transferencia de calor, en gestión de stock, en medias móviles y series temporales, en turbinas y bombas, en control de emisión de gases. Días de estrés, de falta de sueño, de mi ira desmedida, de pesadillas.

Pero yo puedo aguantar mucho más que eso. No van a poder conmigo.

Así que Sigmund Freud, analiza esto.

I'm gonna suspend my senses. I'm gonna delay my pleasure. I'm gonna close my body now.

¿Eso es todo lo que sabéis hacer?

I guess I'll die another day...

lunes, 23 de julio de 2007

Última semana de julio y ya va siendo hora de volver a la biblioteca...

La rentrée siempre es dura, por eso Marta y yo nos la hemos tomado con relajación. A las 9:30 un chupi-pandi de económicas nos intentaba encasquetar una tarjeta de crédito. Ante nuestra negativa, el chavalito me ha salido con que si me abría la cuenta me iban a regalar un polito de Fernando Alonso. Vamos a ver, champion, yo con mi camiseta Desigual, gafas de sol Ray-ban tipo aviador y mis mallorquinas...¿me ves con cara de ser fan de semejante pamplina? ¿No tenéis también de paso las zapatillas de Nadal con el torito? Digo para completar la estrategia comercial.

Por fin nos libramos del plasta y entramos, entre gimoteos, en la biblioteca desierta. A la horita y media estamos al borde del desmayo, así que nos vamos a visitar a la chica labanda, que como de costumbre me soluciona la vida en un momentillo. Ya va siendo hora de quitarse cosas de en medio, entre ellas, el billete de avión para mi futuro destino.

Nos peleamos con todos los buscadores de vuelos: con rumbo, con alitalia, con pepe el pelucas... El más barato es con una compañía llamada "Er guan". ¿Nos fiamos? ¡Mierda! Con tanto pensamiento paralelo nos han robado los billetes. Seguimos buscando... De verdad que cada vez que veo marcar lo de sólo ida me da un telele. ¿Por qué las webs de las compañías aéreas dan tanto por culo? Encima de que te estafan y te cobran dinero por todas partes (¿gastos de emisión? ¡Pero si lo estoy haciendo yo!) la página no para de dar error. Al final desistimos desesperados, ya le robaré la tarjeta a mi madre en otro momento.

Y ahora que lo pienso... ¿Por qué no nos pasamos por la oficina de movilidad? Si total, sólo voy todas las semanas a hacer preguntas estúpidas. Mis antiguas compis me van a dar ya un cabezazo por ser tan apretado... aunque yo sigo pensando que lo mínimo que podría hacer la universidad de destino es decirme que los papeles han llegado correctamente (más si lo he pedido expresamente, ¡hombre ya!). A la salida (y a la entrada, ¡y por todas partes!) más economiquitos intentando endiñarme la tarjetita...

Una mañana de lo más completita, para decir que no he hecho nada vamos. Lo raro es que no haya tenido que hacer ninguna instancia...

martes, 3 de julio de 2007

Los exámenes te dejan sin tiempo ni agilidad mental para arreglar el mundo posteando, por lo que los temas se me han ido acumulando.

Así, hoy (por fin libre) podría hablar sobre los mensajes que me envía el delfín diciéndome que Paquito quiere privatizar la Alcazaba (este tío es capaz de convertirla en un aparcamiento), o sobre Marta, que se halla inmersa en su Operación invitación a boda hortera y castiza en el Puerto de la Torre, con burbujitas, maestro de ceremonias y tartas con forma de pavo real. También podría hablar de las amistades que surgen en la biblioteca, como la del cateto y la japuta de la limpiadora chiparra, y de cómo él le lleva a ella el McPollo y las patatas Deluxe. O podría hablar sobre la versión marica de “La ruleta de la suerte” (con arco iris de fondo incluido) con la que me encontré el Día del Orgullo en la tele. Desde luego que Antena 3 se ponga rollito gay-friendly tolerante es lo que me faltaba por ver…

Pero he decidido hablar de algo mucho más interesante, de algo inherente a mi vida de estudiante. Yo sabía que estabais extrañados de que no hubiera hablado de estos temas, con lo que a mí me gusta lo escatológico…

CAGAR EN LA FACULTAD

Estaremos de acuerdo en que evacuar en terreno ajeno siempre es un incordio. Sin embargo, la experiencia es un grado, y uno ya ha ido plantando pinos por distintos dominios de los dos campus. A estas alturas tengo un mapa mental con los puntos (y horas) estratégicos donde sé que, además de liberarme, me quedaré a gusto.

Sobre las 5 de la tarde de un día normal mis tripas comienzan a vibrar. Si tenemos en cuenta que el café que sirven en la facultad es el mejor laxante que se conoce, aguantarse es una lucha contigo mismo de la que sabes que saldrás perdiendo. Y como tampoco es plan de montar un numerito, comienza la secuencia.

Desde hace meses una cara con sonrisa aplatanada te da la bienvenida a los servicios: la máquina de condones. Es curioso que esto se dé en todos… ¡menos en los de medicina! Suponemos que la panda de carcamales opusinos que dirigen esta facultad deben considerarlo dañino moralmente... Porque todos sabemos que lo que debe hacer un profesional es ponerse metafísico cuando se trata de prevenir enfermedades.

Entramos en el santuario en cuestión y comenzamos el ritual. Como, además de la expresión, tengo un culo muy pulcro (pulcrísimo) primero hay que limpiar la tapa con un poco de papel para eliminar restos de pipí y vellosidades púbicas encaracoladas, y luego fabricar un asiento, a ser posible de doble capa, que evite cualquier contacto directo entre mis posaderas y esa fuente de agentes infecciosos. Una vez sentado comienza mi pasatiempo favorito: leer los mensajes escritos en la puerta.

Uno puede aprender un montón de cosas de los vestigios de otros cagones. O, simplemente, llorar de risa. Hace poco, mientras meaba en una posición bastante anómala debido a la situación relativa entre váter y puerta, leí:

"¿No te duele el cuello de mear y leer esto a la vez?”

Aquello casi me hace perder el equilibrio. Por supuesto hay que hacer una mención especial a aquella chica que tuvo a toda una biblioteca general en vilo durante semanas por saber si finalmente se dejaría dar por culo o no (aquello era casi un blog, con comentarios y sugerencias).

Estás de los más entretenido cuando, de repente, tu felicidad se trunca: la puerta se abre y llega un intruso. Tú te quedas en tensión, vaya a ser que algún ruido te delate (como si no oliera a mierda desde antes de abrir la puerta). Hay veces que estás de suerte y la visita es rápida: es entonces cuando puedes dar rienda suelta a toda tu expresión. El problema es cuando oyes cerrarse la puerta de al lado.

Instintivamente miro hacia arriba, como si el tío se fuese a subir al váter de al lado para asomarse a saludarme. Porque verme cagando, debo pensar, es un espectáculo de lo más atractivo. Normalmente, mi compañero de aventuras no suele tener problema en peerse a los cuatro vientos (nunca mejor dicho), así que a mí se me corta definitivamente el rollo.

Y al entrar de nuevo en la biblioteca tienes esa sensación de llevar un cartel que ponga “El cagón ha vuelto”.

viernes, 29 de junio de 2007

All work and no play makes Danielo a dull boy

R E D R U M

Este Junio está acabando con mi paciencia. Esto es fatídico para mis brotes psicóticos. Así que si paseando por mi facultad os encontráis a alguno con un hacha clavado en la chepa no os sorprendáis.


miércoles, 23 de mayo de 2007

Cuando estás de exámenes y los nervios consiguen vencer tu temple puede ocurrir que, además de poco, duermas fatal y te despiertes cinco veces a oscuras convulsionando mientras piensas "¡Necesito un multiplexor!".

También puede ocurrir que precises auxilio y que sientas que nadie te lo da. Y que con la mezcla de agobio y cabreo sin sentido que humea en tu cabeza decidas que tus neuras son peligrosamente irracionales para quedarte en la biblioteca. Así que decides irte a casa y sentarte en las rodillas de tu madre para decirle que has decidido dejar la carrera y hacerte alcohólico.

Incluso puede pasar que te dé por leer el periódico y te peguen, de primeras y en portada, dos seguidas en la frente. Por un lado, la denuncia de que mi provincia es la definición de la corrupción urbanística y de la masacre del litoral. Por otro, mi querido Ánsar alimentando verbalmente su negligencia política (lo peor, sin embargo, es que Rajoy, lejos de intentar aligerar las declaraciones, le jalee desde su púlpito).

De lo primero... es que luego se ofenden cuando se les acusa de demagogos, pero encima los partidos van vendiendo en sus programas estar concienciados con el medioambiente. Y de lo segundo, sólo diré que ya que se tiñe el gato se podría teñir el bigote también (y el otro tres cuartos de lo mismo con la barba) y que, ya que no me hace caso con lo de "si bebes no declares", ésta es la última vez que le mento en este mi danielo-blog.

Me da igual que mis calcetines digan que hoy es Miércoles, porque para mí ha sido un lunes de puta pena.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Banalidades

Hoy he decidido que empieza a hacer demasiado calor como para politraumatizarme tanto leyendo el periódico y que se me olvide sonreír, así que he estado el día entero acordándome de hacerlo. Y no ha ido mal.

Pasamos de noticias serias y me dedico a los sensacionalismos sin fondo de las gacetillas gratuitas. Empezamos por un tetrapléjico al que han pillado con su camilla motorizada a toda leche por la autovía. Resulta que iba a un club de alterne a tomarse unas copichuelas. ¡Qué tío! Encima por lo visto coge y acelera cuando ve que la poli le perseguía. Sin embargo, leo cosas que me dejan más alucinado todavía.

Gallardón va a ser portada de la revista Zero
. Toma castaña. ¡A este hombre le van a crucificar en medio de la Plaza Mayor! ¿Posará desnudo? ¿Le guiñará a la cámara en plan seductor? Vamos, eso no me lo pierdo yo ni de coña.

Y cuando ya pensaba que me había librado de PePes, Zapas, Sarcos y folclóricas...

¡Definitivamente a mí la Pantoja me persigue!
¿Qué cara se le queda a uno cuando llega a la cafetería a medio día y ve que en el menú hay pollo a la Pantoja?

Sobremesa en la terraza-lounge de la cafetería (vamos, en el patio) tomándonos un café ice au soleil. El moreno, aunque sea de albañil, me viene bien por ahora. Porque yo lo valgo. Y es para vernos a Marta, la zanahoria y a mí tumbados en las sillas dorándonos y hablando de lo estresados que estamos por los estudios (¿no se nota?), mientras J.Fuengirola nos cuenta que cuando pasa en el tren por el polígono del Guadalhorce ve a las putas cambiarse detrás de los matojos. Al otro lado del patio está la nevera descongelándose al sol (es que en la Escuela de Ingeniería destacamos por la tecnología puntera).

Para terminar, dos preguntas profundas:
- ¿De dónde vendrá la frase "una mierda pinchá en un palo"? ¿Quién va por ahí pinchando mierdas?
-¿Por qué los niños chicos no paran de cogerse la minga cuando se ponen nerviosos?

sábado, 17 de febrero de 2007

Vendetta!!!

Este mes ha sido agotador. Además de las piedras de mi propio camino, he tenido que bordear las que determinadas personas me han ido lanzando. Algunas he podido esquivarlas, otras me han alcanzado de lleno. Sin embargo no han conseguido tumbarme (tendréis que esforzaros más).

Es un principio básico universal que toda acción tiene una reacción igual y opuesta. Ha llegado la hora de mi vendetta: este es un post de venganza (¡Cuán desproporcionada es mi furia!).

- ¿Quién eres tú?
- ¿Quién?, quien es solamente la forma de la función que. Y,¿qué soy? Un hombre con una máscara.
- Sí, eso ya lo veo.
- Naturalmente, no me cuestiono tu capacidad de observación. Simplemente señalo lo paradójico que es preguntarle a un hombre enmascarado quién es.
- Oh, bien. Por favor, ten piedad.
- Esta noche no... Esta noche, no.

jueves, 25 de enero de 2007

La buena vida del estudiante

Lo reconozco, soy malvado. Tan perdido estoy entre tipos de soldadura y máquinas de mecanizado (imposible imaginar que existía tal cantidad de tipos de agujeros que se le pueden hacer a una pieza) que os he ciber-abandonado. Pero después de un emilio de aviso de una fan, tendré que actualizar contando esta mini-historia (por otra parte, interminable).

Érase una vez un loco alto con una mochila bandolera. Normalmente paseaba con su amiga la loca que siempre llevaba carpetas de colores. Algunos días incluso se ponían de acuerdo inexplicable y telepáticamente y paseaban vestidos iguales, con vaqueros y jersey y zapatos negros. Sea como fuere, los dos tenían un pacto: horrorizarse juntos con la idea de morir electrocutados con 5 voltios de corriente continua en los laboratorios de su escuela. Cuando finalmente conseguían salir con vida, se repartían el trabajo para hacer un informe de prácticas cuyo destino no sería otro que ser ignorado. Los dos locos tenían una amiga chipá chipá chiparra con la que habían pasado muchas horas sufriendo en el zulo del edificio menos funcional de la provincia de Málaga.

Ocurrió que llegó el mes de los agobios, y de la falta de horas (principalmente de horas de sueño). Después de una tarde que tendía a infinito, el loco de la mochila bandolera y su amiga chiparra caminaban en la soledad de las calles del centro cargados con sus ordenadores, cuando se encontraron con una extraña criatura de la noche. Durante unos interminables segundos, el paso del loco, la chiparra y el personaje surgido de la oscuridad se aceleró, al igual que el pulso de los dos primeros. Por un lado ella pensaba en lo que podría haber pasado si hubiese estado sola, mientras que él pensaba si sería mejor salir corriendo o directamente liarse a portatilazos (¿para qué andarse con diplomacia?).

Al día siguiente, el loco se alegró de no haber utilizado su portátil para medir la dureza de la cabeza de aquel peculiar personaje. Muy entretenido escuchando Madonna y Fangoria en su danielo-pod, durante unas cuantas horas estuvo terminando el informe que aún tenía pendiente con la loca de las carpetas de colores. Mayúscula fue su sorpresa cuando, al borde de la medianoche, descubrió que el danielo-pod había decidido olvidar todo lo que tenía en su memoria, incluyendo el trabajo de esa tarde. Así que no le quedó más remedio que dedicarse a jugar con tablas y gráficas unas cuantas horas más, mientras se cagaba en el desarrollo tecnológico.

Y cuando hubo terminado, soñó.