Mostrando las entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de septiembre de 2008

Hablaba con el delfín la otra noche de que a veces leo mi blog y, aunque esté lleno de colores, sólo veo el gris.
Y me jode.
Porque no me representa.

Realmente es mucho más fácil escribir cuando estás bajo y quieres echar todo hacia fuera. Pero creo que tampoco es justo que siempre os salpique la mierda.

No quiero que sobresalgan más las cosas de mi vida que no me dejan en paz. Aunque tenga mis histerias, mis momentazos.


Hoy sueño lo que quiero, sin preocuparme por nada. Nadie va a pararme. Nadie va a enseñarme cómo. But you never get to heaven if you're scared of getting high.


Hace tiempo aprendí a reírme de los problemas en su cara cuando deciden darme por culo. Lo que me vale me lo quedo, y lo que no lo tiro por la ventana.
Y a dar palmas.


Don't need to catch my breath, I can go on, and on, and on. Hoy voy a conquistar el cielo sin ver lo alto que queda del suelo.


Y punto.


sábado, 28 de junio de 2008

Esta noche he tenido un flash-back a cuando tenía 16 años…

Como soy una de esas personas que no paran de rumiar pensamientos (no por gusto, que más me gustaría a mí despejar mi cabeza alguna vez), me examino y me puteo constantemente. Cuento además con una conciencia que a veces mira demasiado poco por mí, y me hace ver que soy el mayor mierda que se haya parido. Y, aunque opine que es necesario para evolucionar, la verdad es que es agotador.

De mi etapa adolescente recuerdo que, en mis relaciones amorosas/sexuales, era bastante…digamos juguetón: me gustaba jugar a tirar el anzuelo, a ver quién picaba. Muchas veces era porque me encaprichaba, y cuando picaban dejaban de interesarme. Otras lo hacía sólo por demostrarme a mí mismo mi poder de convocatoria. Era algo que me divertía, pasármelo bien pensando solamente en mí.

Afortunadamente, mi Pepito Grillo post-pubertad se dedicó a borrar de mi sangre, tejido cerebral y bajo vientre los vestigios de semejante enfermedad. O al menos eso creía yo…

Pero hoy me he dado cuenta de que aquel niñato que intenté mandar a la mierda en su momento ha encontrado la forma de esquivar mi exorcismo: ese cabrón sigue dentro de mí. Lo peor es que ahora juega sin que yo me dé cuenta de ello, o puede que sea que vuelvo a llamarme mierda porque los demás se tomen la libertad de pensar cosas que no son.

Ya tuve algún brote esporádico (pero controlado), tan apetecible como peligroso, antes de hacer las maletas. Pero creo que la falta de práctica ha hecho que se oxiden mis recursos y se me vayan las cosas de las manos. Normalmente yo sabía cuándo estaba jugando. Incluso sabía con quién podía ponerme a pescar, quién me devolvía el juego y quién iba en serio. Pero ya, no.

Esta noche he vuelto a casa corriendo de madrugada. Tenía la sensación de querer escapar de mí mismo, la sensación de que algo doloroso me estaba persiguiendo. Creo haberla cagado con alguien con quien he procurado por todos los medios tener el mayor cuidado posible.

Y, effettivamente, hay un sms esperándome en la mesita de noche…

domingo, 18 de mayo de 2008

Pues parece que vuelve a tocar despedirse... And over and over, it pushes me right down to the floor

Estos días en Málaga han sido geniales.
Han conseguido que no entienda muy bien el motivo por el que no me apetece volver.

O quizás me hayan dejado más claro todavía qué es lo que me falla aquí.
Quizás me hayan dejado más claro que lo que me llama supera demasiado a lo que no me espera.

Han conseguido hacer desaparecer ese miedo que me llevé en la maleta hace unos meses.

Somehow I’ll get through it and you won’t even realize, falling through your own disguise.
But even if the devil wouldn't recognize you, I do.

viernes, 18 de enero de 2008

Non so quando ci vedremo, ma sapete che non vi dimenticarò.

music player


Perchè c'è qualcosa di grande tra di noi
che non potrai cambiare mai,
nemmeno se lo vuoi.

Ci vediamo ragazzi. Vi porto insieme a me.

martes, 2 de octubre de 2007

Puede que estemos lejos, pero...


domingo, 30 de septiembre de 2007

Feliz, feliz en tu día, que te pille un tranvía...Mmmm no me acuerdo bien, que te salga la tarta podría y que cumplas muchos más... Y que nos guardes un trocito de brownie, también.

Tanti baci!!

(Disculpa la falta de recursos gráficos e informáticos)
Marta & Danielo

sábado, 25 de agosto de 2007



Estudios científicos han detectado una enfermedad que se creía erradicada. Los síntomas son apollardamiento transitorio y secreción de fluidos corporales.




Nadie está a salvo de la epidemia. El contagio se produce a través del aire, del agua, y de los sueños.

Se multiplican los casos avistados a mi alrededor. Si padeces la sintomatología... únete a su ritmo... el ritmo del AMORRR

lunes, 9 de julio de 2007

Me encanta viajar en tren. Me entretengo con la película que se proyecta a través de la ventana...

El tren me recuerda a aquel viaje de caracoles (con la casa en la espalda) por el país al que me traslado temporalmente.

Me recuerda a peleas con mercaderes florentinos y con cristaleros venecianos. A crucigramas inacabados y a sandwiches de mortaleda boloñesa.

Me recuerda a abejas asesinas que nos roban la merienda, y a hostaleros con cara de psicópata. A tomates cenados a bocados, a tapones de cantimplora cayendo por la cúpula del Vaticano y a banderas gays de la paz.

Me recuerda a chinas haciéndonos fotos ilegales y a helados de todos los sabores. Y a la Plaza de San Marco, a Santa María del Fiore, a la Plaza de España...

Me recuerda a las ¡¡postales!!...y a vosotras.

jueves, 21 de junio de 2007

VOLVER

Hoy regresé a aquella antigua nave industrial que fue el escenario de una parte muy importante de mi vida. Ese maldito techo de uralita, que conseguía derretirnos de calor, me ha visto vivir momentos muy dulces, y muy amargos también. Me ha visto crecer, y conocer a gente que en su día lo eran todo para mí.

Hacía tres años que no pisaba ese parqué, que ese ruido constante de suelas y balones no me emborrachaba. Tres años que no cruzaba ese camino que llegaba hasta aquel portón rojo que pesaba un quintal y que hacía un ruido ensordecedor (que aún suena en mi cabeza) al cerrarse.

Y hoy, al volver, mis emociones decidieron erizar mi piel.
We were the champions

miércoles, 23 de mayo de 2007

Cuando estás de exámenes y los nervios consiguen vencer tu temple puede ocurrir que, además de poco, duermas fatal y te despiertes cinco veces a oscuras convulsionando mientras piensas "¡Necesito un multiplexor!".

También puede ocurrir que precises auxilio y que sientas que nadie te lo da. Y que con la mezcla de agobio y cabreo sin sentido que humea en tu cabeza decidas que tus neuras son peligrosamente irracionales para quedarte en la biblioteca. Así que decides irte a casa y sentarte en las rodillas de tu madre para decirle que has decidido dejar la carrera y hacerte alcohólico.

Incluso puede pasar que te dé por leer el periódico y te peguen, de primeras y en portada, dos seguidas en la frente. Por un lado, la denuncia de que mi provincia es la definición de la corrupción urbanística y de la masacre del litoral. Por otro, mi querido Ánsar alimentando verbalmente su negligencia política (lo peor, sin embargo, es que Rajoy, lejos de intentar aligerar las declaraciones, le jalee desde su púlpito).

De lo primero... es que luego se ofenden cuando se les acusa de demagogos, pero encima los partidos van vendiendo en sus programas estar concienciados con el medioambiente. Y de lo segundo, sólo diré que ya que se tiñe el gato se podría teñir el bigote también (y el otro tres cuartos de lo mismo con la barba) y que, ya que no me hace caso con lo de "si bebes no declares", ésta es la última vez que le mento en este mi danielo-blog.

Me da igual que mis calcetines digan que hoy es Miércoles, porque para mí ha sido un lunes de puta pena.

sábado, 5 de mayo de 2007

Resulta que según el SingStar estoy hecho todo un artista (me parese essesivo, pero bueno). El temporal que se avecina tiene su centro de bajas presiones en los berridos que la loca de las carpetas de colores (algunos también la conocen como Marta) y yo dimos anoche versionando temazos ochenteros. Desde Mecano a Alaska y los Pegamoides, pasando por Olé Olé y, sobre todo, el "Déjame" de Los Secretos a lo Bisbal y Chenoa en "Escondidos".
Anoche la acoplailla era la Reina, así que se hacía lo que ella decía. Y lo que quiso fue que la zanahoria y yo pasáramos una madrugada malaya, especulando los terrenos de la versión malagueña del Monopoly (a lo Pantoja, como el pollo, pero sin cortinas de humo) tras una noche en el Paseo de los Curas con el trío lalalá y la crème de la crème de la decadencia de nuestra ciudad.
¡Feliz Cumpleaños!

martes, 1 de mayo de 2007

CONSEJOS mimimí
Eo ma ma ma...

Atreveos a CaMBiaR y, sobre todo, no dejéis de CoNFiaR.
El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños.

miércoles, 18 de abril de 2007

(Éste es un post-emocional dedicado. Se anuncian grandes cantidades de azúcar codificada. Dejaremos los encuentros sexu-accident-ales en la recámara.)
Todo estaba frío y oscuro. Mi cuerpo estaba tirado en el suelo, dando bandazos de un lado para otro, golpeándose contra las paredes. Una desagradable sensación de que algo desconocido me acaricia la cara...¡Coño, alguien está comiéndose una palmera de chocolate sobre mi cabeza!

Abro los ojos y me doy cuenta de que dormito en el pasillo de un autobús plagado de hormonas. No se puede decir de mí que me levante con el pie izquierdo, porque otra posibilidad no tiene cabida. Me quejo. Estoy cansado, lleno de chocolate y migas. Tengo frío. Entonces, de la oscuridad surge una sonriente zanahoria que me ofrece una sudadera. La situación es pintoresca: le saco como dos cabezas a mi nueva amiga, pero me embuto en la sudadera, dejando el ombligo y los codos al aire (y muy poco a la imaginación).

Está visto que de la situación más surrealista puede surgir algo genial. Desde luego, quien encuentra un amigo encuentra un tesoro, así que a partir de ahora habrá que explotar el surrealismo. De Dalí a Miró, y tiro porque me toca. Y caigo en otra casilla ganadora: aparece la amiga de la zanahoria, que se acopla (jiji) a nuestras quedadas.

Se levanta el telón y se ve a un ateo, republicano, con ideología socialista al lado de una católica con pensamientos más conservadores. ¿Cómo se llama la película? Amistad. De forma que se puede pasar de tener conversaciones sobre temas trascendentales a pensamientos paralelos (y para-lelas), aceptando que una opinión distinta te lleva a enriquecer tu punto de vista.

Estos dos tesoros llevan ya tiempo conmigo. Pero, sobre todo, han estado ahí cuando los cimientos de mi fuerte personalidad se tambaleaban, salvando que la situación no era (y sigue sin serlo) precísamente fácil. No es que esperara vuestra ausencia, pero sí la temía. ¡Gracias!

sábado, 7 de abril de 2007

Danielo a la Heineken

Había quedado con el delfín en el centro. Como soy especialista en perder el autobús, según llegaba a la parada lo ví ya pasar por la siguiente, muy lejos de mi alcance. Entonces no me quedó más remedio que, pasito a pasito con las Converse en los pies, caminar hasta la dipu motivado escuchando el danielo-pod.

Con 45 minutos de retraso llego a mi destino, pero el delfín nada en calma. Supongo que el hecho de llegar tarde me hizo dejarme engañar para meterme dentro de toda una marea humana. Buscamos al amigo del delfín, al que nunca he visto, contando con una gran descripción: es moreno, con los ojos marrones y guapito. Toma ya. Al fin le encontramos, pero la corriente de personitas me arrastra en dirección contraria. Para ser Semana Santa no veas lo que le gusta rozarse al personal, ¡qué poca vergüenza! Miro al cielo encapotado y me cae una gota en el ojo.

Por fin decidimos escapar y vamos a tomarnos algo. Por el camino encontramos a la loca de las carpetas de colores y a su novio protagonista de Ice Age, y nos vamos todos para el Week-end. Ya medio calados, nos acercamos el delfín y yo a la barra, donde nos espera la camarera sexy. Allí empezamos a maquinar como dos putas viejas celestinas, para mi sorpresa parece que todo encaja. Ya sentados esperamos nuestro avituallamiento durante demasiado tiempo, cuando la camarera sexy entra de nuevo en escena. Mi presentimiento al verla acercarse con la bandeja se cumple pocos segundos después, cuando una botella de cerveza cae sobre mí. Ella muy apurada se va a por un trapo, y yo lo único que acierto a decir es "pues ahora me va a frotar ella". Y efectivamente lo hace. Y yo, tenso.

Parece que escampa, así que nos vamos. Ni invitación a la cerveza, ni un número de teléfono: de poco me ha servido el baño de Heineken. Además de torpe, antipática: el sex-appeal de la racial camarera se cae al suelo (definitivamente esta chica lo va tirando todo). Las figuras de madera y nuestra amiga chiparra tienen asilo en la manquita. Un hombre tropieza y se estrella contra mí, saliéndome del alma un "hoy se me cae todo encima".

Tras varias deliberaciones nuestros caminos se separan, y la loca, el perezoso y yo vamos a buscar a la zanahoria. Casi sin buscarlo, nos encontramos a oscuras en primera fila de la penitencia negra, donde el carrito de chucherías de zuprimoyzurmano está a punto de atropellarnos. Y allí están: Obelix y la zanahoria encapuchados y de negro. Ella nos saluda tímidamente dejando al aire sus inconfundibles muñecas llenas de colgantes. No sé cómo, pero le veo la cara a través de la tela.

Ya es tarde, y la chiparra se nos escapa definitivamente. Entonces, me sorprende una llamada del delfín: parece que nuestras teorías conspirativas pueden cumplirse. La tarde ha tenido su punto surrealista, pero llego a mi casa sin poder parar de reírme.

jueves, 5 de abril de 2007

Bordeaux je t'aime

- Por haber sido una breve muestra de lo que es la experiencia Erasmus.
- Por la pizarra en la que "la niña que no puede llamarse de otra manera" deja los mensajes.
- Por mis peleas con la puerta del delfinario y sus cerraduras.
- Por la larguísima rue Ste Catherine, en la que las tiendas delatan el barrio que atraviesa. Por los inmensos Fnac y H&M que en ella moran.
- Por la Garonne y por su agua, que cuando se aburre cambia de sentido.
- Por estar lleno de gente de todas las razas y pelajes ;)
- Por los espontáneos que empiezan a decirte que han estado en Puerta del Sol trois fois, y que preguntan que si me gusta el hip-hop y yo entiendo que si tengo un i-pod.
- Por tener esa gran duna tan cerquita. Por la siesta que me pegué sobre la arena.
- Por las 10 napolitanas a 3 euros.
- Por las galettes y L'entrecôt (aunque sean unas bordes y nos dejen sin patatas antes de tiempo).
- Por llorar de la risa con TVE Internacional. Por los programas de "nostalgia".
- Por las caras de los franceses cuando escuchan nuestro tono de voz.
- Por el Jardin Publique, con sus patos montándoselo alegremente.
- Por las amigas del delfín, tan agobiadas con sus trabajos de relaciones internacionales pero que después te sueltan un "a mí es que me gusta mucho lo friki", y que se apuntan a un bombardeo.
- Por los "pero qué buen día hace", seguidos de "parece que se está nublando", y luego "creo que me ha caido una gota", para acabar con "¡coño! está granizando" en 5 minutos.
- Por los ajos y las cebollas del delfín y, sobre todo, los quesos.

martes, 13 de febrero de 2007

Un delfín orador

Una de las grandes injusticias de este blog ha sido no hablar hasta el momento de alguien tremendamente importante para mi. Ese alguien lleva ahí desde que recuerdo, en unas ocasiones con más presencia que en otras. Algunas veces en la lejanía, otras en la conversación directa. Pero siempre ahí.

Afortunadamente me he encontrado a alguien cuyas palabras consiguen suavizar la cuesta con mayor pendiente. Unas palabras que me hacen ver mis aciertos, pero también mis errores. Palabras que me reconfortan por su apoyo, y que abren ante mis ojos un gran abanico de posibilidades. Palabras que me hacen entender que cada uno va por su camino, sea de arena o de piedras, descalzo o con zapatos, y que cada uno sigue su ritmo. Palabras que hacen desaparecer la desesperación de mi impaciencia, que me recuerdan que cada cosa tiene su momento, que todo fluye abriéndose paso entre los obstáculos. Siempre palabras.

Gracias por ayudar siempre a alumbrar mi camino.Es inexplicable lo cerca que siento tu apoyo con tantos kilómetros de distancia.

miércoles, 31 de enero de 2007

SMS

Pongamos que hablo de un chaval de 16 años que llega nuevo a un colegio. Acostumbrado a sus compañeros de toda la vida se encontró de repente solo en medio de una clase llena de caras desconocidas. Pero...¿solo? ¡No! Un pequeño reducto teresiano habitaba en esas aulas.

Durante los primeros días, este chaval recuerda haberse situado en una esquina, en el gueto de los intrusos. También recuerda que el profesor de Ecología (a esas alturas él ya sabía perfectamente lo que era un ecosistema) le hiciera salir el segundo día al paredón, a ser acribillado a preguntas, delante de 30 pares de ojos que se clavaban en él. Incluso recuerda algunos de esos ojos (azules, en particular) recorriendo su cuerpo de arriba abajo haciendo la situación más tensa todavía. Aturdido, recorrió su audiencia con la mirada buscando auxilio. Entonces, alcanzó a atisbar un par de ojos que le sonrieron, haciendo que el chaval se sintiera reconfortado.

Pasaron los días y el chaval pensó que merecía la pena conocer a la dueña de aquellos ojos. Se acercó a ella sigilosamente, desplegando las pocas tácticas que la edad le permitía conocer y, aunque torpe, consiguió al menos que aquella chica fuera a tocarle el culo de vez en cuando. Pero hubo un día que decidió dar un paso más y, rebuscando en la agenda de una gata pelirroja, consiguió el teléfono de la chica de los ojos sonrientes. Aquella tarde le escribió un mensaje con la letra de una bonita canción, ocultando su número (o al menos, eso pensó él).

El curso avanzó y poco a poco esas ganas de jugar del chaval se fueron pasando, mientras que iba surgiendo una nueva amistad. Y llegó la tarde en la que tuvo que escribirle un mensaje por asuntos del colegio. Imaginad la cara del chaval cuando, al recibir el mensaje de contestación, leyó: "Así que tú fusite el del SMS, el de la letra de la canción". E imaginad la cara del chaval esta tarde, cuando lo recordó.

jueves, 25 de enero de 2007

La buena vida del estudiante

Lo reconozco, soy malvado. Tan perdido estoy entre tipos de soldadura y máquinas de mecanizado (imposible imaginar que existía tal cantidad de tipos de agujeros que se le pueden hacer a una pieza) que os he ciber-abandonado. Pero después de un emilio de aviso de una fan, tendré que actualizar contando esta mini-historia (por otra parte, interminable).

Érase una vez un loco alto con una mochila bandolera. Normalmente paseaba con su amiga la loca que siempre llevaba carpetas de colores. Algunos días incluso se ponían de acuerdo inexplicable y telepáticamente y paseaban vestidos iguales, con vaqueros y jersey y zapatos negros. Sea como fuere, los dos tenían un pacto: horrorizarse juntos con la idea de morir electrocutados con 5 voltios de corriente continua en los laboratorios de su escuela. Cuando finalmente conseguían salir con vida, se repartían el trabajo para hacer un informe de prácticas cuyo destino no sería otro que ser ignorado. Los dos locos tenían una amiga chipá chipá chiparra con la que habían pasado muchas horas sufriendo en el zulo del edificio menos funcional de la provincia de Málaga.

Ocurrió que llegó el mes de los agobios, y de la falta de horas (principalmente de horas de sueño). Después de una tarde que tendía a infinito, el loco de la mochila bandolera y su amiga chiparra caminaban en la soledad de las calles del centro cargados con sus ordenadores, cuando se encontraron con una extraña criatura de la noche. Durante unos interminables segundos, el paso del loco, la chiparra y el personaje surgido de la oscuridad se aceleró, al igual que el pulso de los dos primeros. Por un lado ella pensaba en lo que podría haber pasado si hubiese estado sola, mientras que él pensaba si sería mejor salir corriendo o directamente liarse a portatilazos (¿para qué andarse con diplomacia?).

Al día siguiente, el loco se alegró de no haber utilizado su portátil para medir la dureza de la cabeza de aquel peculiar personaje. Muy entretenido escuchando Madonna y Fangoria en su danielo-pod, durante unas cuantas horas estuvo terminando el informe que aún tenía pendiente con la loca de las carpetas de colores. Mayúscula fue su sorpresa cuando, al borde de la medianoche, descubrió que el danielo-pod había decidido olvidar todo lo que tenía en su memoria, incluyendo el trabajo de esa tarde. Así que no le quedó más remedio que dedicarse a jugar con tablas y gráficas unas cuantas horas más, mientras se cagaba en el desarrollo tecnológico.

Y cuando hubo terminado, soñó.

jueves, 11 de enero de 2007

Aquellos maravillosos años

Puede decirse que era el año 98 cuando empezó todo. Era la edad de la efervescencia hormonal, con su acné y su pavo. Una panda de nuevos adolencestes se pasaban las tardes de los viernes en la oscuridad de una tetería, hablando de Pepas y Robertos, mientras se forjaban lazos que duran hasta hoy.

Entonces, en la penumbra de las excursiones de este grupo de pavos, el pavo él y la pava ella comenzaron a mirarse de otra manera. Y se dieron cuenta de que querían conocerse algo más. La pava ella iba a ver al pavo él a algún partido de baloncesto, y convencía a su amiga (la amiga pava de la pava ella) para esperar a que el pavo él se sentara en clase de francés y así poder estar cerca.

Ocurrió que hubo un día en el que sólo tuvieron ojos para sí. Y durante un tiempo no pararon de mirarse. Fue corto, pero fue la primera vez que al pavo él le sudaron las manos, y la primera vez que se le secaba la boca sin necesidad de hablar. Y una mañana de convivencia, entre charlas y misas, fue la primera vez que sintió y dijo te quiero.

Además, la amiga pava de la pava ella se convirtió en una gran amiga pava del pavo él. Tanto que los profesores de Inglés y Física rumoreaban por la escalera sobre la causa de los labios cortados de ella, y los monitores de alguna excursión hacían lo propio cuando los dos iban a por un vaso de agua.

Los tres compartieron una etapa de sus vidas, que desembocó ayer en una quedada en el Café con libro. Recordaron muchos de esos momentos, que aunque en su día fuesen todo un mundo complejo lleno de aristas, hoy son motivos de muchas sonrisas y de grandes cantidades de cariño. Para mí, lo de ayer fue una situación más a recordar. El reencuentro de los tres pavos.



Igual que Clara del Valle tenía sus cuadernos de anotar la vida, yo tengo un altillo con cajas de zapatos donde guardo todo lo que quiero recordar. Y buscando he econtrado este dibujo, que el pobre está de todo menos nuevo. Además, prueba que la Guti sigue teniendo la misma firma ;)