Una de las modas más recientes en la llamada Era de la Información es la de la prensa gratuita, a la cual me confieso adicto. Acostumbro a leer estos periodiquillos de todas las razas y pelajes (no, tampoco en esto nos libramos del partidismo) para ver un poco lo que opina el mundo.
Y es precisamente en la sección de opinión de ADN (que en un alarde de imaginación se titula "Xpresate", y que a mi me incita a hacer comentarios verdes) donde nace la razón de escribir este post. Anonadado me dejan mis conciudadanos con sus comentarios.
Primero escribe un señor muy disgustado porque le han llamado carca. Pobre. El insulto viene a raíz de que el susodicho hubiese comentado anteriormente que se manifiesta "contra la opción de llamar matrimonio a la unión entre dos personas del mismo sexo, lo que ni el derecho natural ni la historia de la humanidad jamás han reconocido con dicho término".
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En serio, ¿qué? Quizás habría que recordarle a este señor que en su momento el matrimonio civil ya creó un gran revuelo, porque una unión de este tipo jamás había sido reconocida con dicho término.
Pero no se da por satisfecho, y contraataca: "Menos en dos o tres países del mundo y el nuestro, matrimonio es la unión esponsal entre hombre y mujer. Así que hay decenas de naciones carcas y retrógradas según el pensar de estos lectores". Supongo que da a entender que las civilizaciones actuales son ejemplos a seguir. Quizá crea que en la mayoría de los países del mundo la gente se expresa libremente, que se respetan sus derechos o que las mujeres no son vejadas por su sexo. Utilizar como argumento que a lo largo de la historia algo no ha cambiado (o que ese algo es común dentro del grueso de la humanidad) me da yuyu. Evolución nula, y mucho menos revolución. El "panta rei" a la basura.
De cualquier modo, no quiero que se me malinterprete: estoy totalmente de acuerdo con él, el término matrimonio debería reducirse a la unión entre un hombre y una mujer... por la Iglesia. Que para algo es un sacramento, y lo nuestro un país laico.
Pero el segundo artículo es sin duda el que más me pasma. Con motivo del día de la mujer trabajadora, una lectora escribe que "¿por qué un día de la mujer trabajadora y no un día de la madre con varios hijos?". Todos sabemos que las mujeres trabajadoras pierden automáticamente la posibilidad de tener hijos, y viceversa.
"Habría que tener en cuenta que la atención que presta la mujer a su familia será siempre su mayor dignidad, cuidar de su marido, de sus hijos -de los abuelos si los hay- crear un entorno suyo acogedor y formativo." ¡Agárrate las meninges que vienen curvas!¡Su mayor dignidad! Es decir, que las mujeres solteras, lesbianas, estériles, aquellas que no quieren tener hijos (o que no tienen maridos imbéciles que no pueden cuidar de sí mismos) quedáis despojadas de vuestra mayor dignidad. Vaya tela... Me recuerda a un código de conducta de la JONS para las mujeres que me ha comentado la loca de las carpetas de colores (básicamente decía: no hables mucho y...trágatelo todo).
Pero es que hay más: "La labor de la mujer en casa no sólo es una función social, sino que puede ser la función social de mayor proyección. Una madre de familia forma a sus hijos en profundidad, en los aspectos más básicos, y puede hacer de ellos, a su vez, otros formadores, de modo que se cree una cadena ininterrumpida de responsabilidad y favores." Según entiendo, esto viene a decir que donde se ponga una madre pantoja que se quite todo lo demás.
¿Hacia dónde vamos?